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Quédate con el que tenga espacio para ti en su corazón, porque espacio en su cama te lo hace cualquiera.
Instagram: unescritordiceoficial ✒
Búscame cuando te apetezca, cuando notes que me echa de menos, cuando te mueras de ganas de tenerme, cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere, cuando extrañes las risas, las caricias, las conversaciones, los abrazos y las locuras. Búscame cuando necesites alguien que te sorprenda, cuando te des cuenta que nadie tiene esos detalles, cuando necesites que te digan lo especial que eres, lo bonita que es tu sonrisa y lo guapa que te vez cuando te enfadas. Búscame cuando mires el celular esperando que te hable, cuando salgas y sin darte cuenta me busques con la mirada entre la gente, cuando inesperadamente alguien te toque la espalda y al girarte esperes que sea yo.
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Cuándo vas a entender que no me quería ir de ti, pero te juro que dolía demasiado y creo que yo también debo ser un poco feliz… No sabes cuánto me costó dejarte ir, alejarte, irme, no sabes cuánto dude, cuántas noches lloraba porque no me querías de la manera adecuada. No sabes todo el daño que me hice por ti, no sabes cuánto me descuidé por tratar de reparar tu corazón inhabitable. No sabes, no tienes idea de lo mal que me sentía cada vez que me olvidabas y luego volvías como si nada, no sabes lo triste que me hacías y de todo el daño que le causaste a mi corazón. No tienes idea, pero aun así te quiero y eso es lo triste del sentimiento.
Y voy a hacerte el amor, bajaré mi mano por tu espalda. Me sentaré detrás de ti y besaré cada lunar escondido. También, voy a coger contigo, tomaré tu cuello y posaré un beso en él para después subir a tu boca y viajar o igual cogeremos mientras hacemos el amor, te ataré de manos y te privaré de todos los sentidos, excepto uno. Te haré mía. Voy a gozar de tu cuerpo y tu aroma, voy a fundirme en ti y llevaremos el secreto a la cama y de paso al deseo, para saciar las ganas de tocarnos.
— Naye Barahona
Para ti.
Yo nunca te dije esto, pero gracias por hacerme sonreír y hacer que mis días fueran mejores incluso a la distancia, gracias porque eras la única persona que hacía mi celular sonar, me molestabas como nadie y supongo que eso te hacía especial, ¿dónde voy a encontrar a alguien con tanto caos como tú? ¿Dónde encontraré a alguien tan rara como tú?, gracias por aconsejarme, gracias por el apoyo y por leer todas mis tonterías, en verdad gracias por quedarte conmigo el tiempo que fue necesario, gracias por todo.
Me esforcé mucho por gustarle , me esforcé por que me quisiera, me esforcé para que me viera lindo, 3 incluso le “rogué” y me sentía súper insuficiente. Pero bueno, por qué rogarle a alguien que no sabe lo que quiere, por qué esforzarte para que te quieran? Merezco más que las sobras de su tiempo, y no vengan con el “cuando se quiere se puede” por qué no saben cuanto quise y no pude.
Cuando dices “te amo” estás obligado a demostrarlo. No porque el amor sea una obligación, sino que no puedes amar en silencio y sin acciones, el verdadero amor no puede ser un secreto. Si fuera así no se llamaría amor, yo le llamaría ilusión. No puedes “amar a tu manera”, cuando amas no lo haces para ti mismo, para eso existe el amor propio, ese si es para ti y puedes amarte a tu manera, pero cuando te atreves a decir “te amo” prepárate para amar de otras maneras a las que quizá no estás acostumbrado. ¿Por qué? Porque así es el amor, siempre te lleva a ir más allá de tu zona de confort para que alguien más se sienta confortado.
Problemas al rescatarla.
Te quiere y la quieres, pero no funciona. Y no es porque no lo intentes, porque haces todo lo posible. No funciona por el montón de bolsas de basura que el pasado le deja a ella en su puerta. Tú lo ves claro, porque ves su agitación desde fuera, ves de dónde viene todo, sabes los motivos de sus volantazos. Entonces creyéndote el enviado, encargado de dar solución a su problema, tratas de hacer su parte, das por dos, te desvives, te deshaces, intentas rescatarla de su cabeza y enseñarle el camino una y otra vez. Le explicas qué le está sucediendo, cuál es el error en su enfoque, pero da igual, te estrellas continuamente contra un muro. Y trepas ese muro sin cordaje y te caes. Y vuelves a tratar de rescatarla y vuelves a trepar la pared sin cordaje y el golpe duele un poco más. Y otra vez más te encaramas a ese muro con las mismas armas y sabes lo que sucede, ¿verdad? Efectivamente, que fracasas. Cada vez el corazón más magullado, cada vez se hace más pesado su pasado en tu vida. Pensaste que sería sencillo convencerla, lo veías claro, pero no. Entonces la frustración es llamada a escena, se te lanza encima, agarra tu vida en sus fauces y la despedaza. No logras entender cómo es posible que ella no sea capaz de verlo tan claro como tú lo ves, no entiendes que no logre descifrar el problema, ver lo sencilla que es la solución. Pero no es tan sencillo cuando el dolor es tu dolor y el pasado tu pasado. Las cargas de otros casi nunca nos pesan, pero las propias las vivimos como algo colosal, nos abruma sentir de esa manera, no saber manejar el problema por temor a equivocarnos. Hacemos una montaña con una sola mota del pasado, con eso es suficiente. Y así te vas dando cuenta poco a poco, por los consejos que recibes, que debes salir de ahí, pero te pasa igual que a ella: tú también te vuelves incapaz de afrontar tu problema. Y entonces viene el golpe, darte cuenta de todo, ver que te has equivocado en el camino que tomaste, que no era a ella a quien había que salvar, que a quien había que salvarte era a ti.
Nos duele tanto separarnos porque nuestras almas están unidas. Es probable que siempre lo hayan estado y que siempre lo estén. Quizá hayamos vivido mil vidas antes que esta y nos hayamos encontrado en cada una de ellas. Y hasta es posible que en cada ocasión nos hayamos separado por los mismos motivos. Eso significa que este adiós es a un tiempo un adiós de diez mil años y un preludio de lo que vendrá. Cuando te miro, contemplo tu belleza y tu gracia y sé que han crecido con cada vida que has vivido. También sé que te he estado buscando durante todas mis vidas anteriores. No buscaba a alguien como tú, sino a ti, pues tu alma y la mía están destinadas a estar juntas. Y sin embargo, por razones que escapan a nuestro entendimiento, nos han obligado a despedirnos. Me gustaría decirte que todo se arreglará entre nosotros, y te prometo hacer lo que esté en mis manos para que así sea. Pero si no volvemos a vernos y esta es una verdadera despedida, sé que nos reencontraremos en otra vida. Volveremos a encontrarnos, y aunque las estrellas hayan cambiado, no nos amaremos sólo por esa vez, sino por todas las veces anteriores.

